lunes, 10 de diciembre de 2012

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En realidad, me odio a mí misma. Y no es el típico odio de ‘odio mi pelo’ o ‘odio mis ojos’ no. Me odio a mí, en general; mi forma de ser principalmente. Puedo aparentar estar siempre feliz y sonriente, pero en realidad en mi mente lo único que hay es depresión. No digo esto para dar pena, si no porque antes no sabía cómo expresar todo lo que llevaba dentro y necesitaba sacarlo. Bien, para empezar no hay cosa que mas odie que el ser una persona tímida, parada e insensible. En el fondo me da todo mucha pena, pero por fuera no muestro NADA, y eso me ha llevado a cargarme algunas relaciones. Soy la persona más tímida de este planeta, no me atrevo a decir lo que pienso ni a mi mejor amiga, a nadie. Pienso mucho en la cosas, demasiado y me gusta una persona con una facilidad increíble. Soy de las que están en la cama y se imaginan historias fabulosas, pero luego llega el momento de la verdad y soy la persona más parada del mundo. Me encantaría hacerme amiga de mucha gente o hablarle a mucha gente, pero no le hablo porque me da vergüenza y por el miedo al ‘que dirán’.  No me gusta hablar de mi misma y parecer un alma en pena y si tengo que expresar mis sentimientos nada mejor que un papel o un teclado, a la cara olvídate porque me costara mucho decirlo. Raras veces he dicho las cosas a la cara y sé que e n el fondo se que tendría que decirlas pero me da miedo el que la gente después de eso no me acepte. También creo que en esta vida no se qué pinto, porque mucha gente ya tiene su vocación, sabe algo que se les da bien, y no me refiero a, por ejemplo, se le da bien guardar un secreto o se le da bien escribir con ambas manos, no, se le da bien el escribir, o es muy lista o ya tiene claro lo que quiere ser. Yo aun no he encontrado mi sitio y dudo que algún día lo encuentre, sinceramente. En todo soy normal, nunca he destacado en nada y lo que me gustaría ser sé que no sirvo porque soy tímida. Todo está relacionado y todo es un círculo de problemas e inconvenientes. Por eso no entiendo la gente que a veces me dice ‘me encantaría parecerme a ti o ser como tú’ ¿en qué? No entiendo en que, y mira que me busco lados positivos y si sé que soy capaz de hacer reír a la gente y que a veces soy demasiado buena, pero ya está. No entiendo que tienen que envidiarme siendo que estoy más perdida que uno de pueblo en una ciudad. Conclusión: m odio, pero sé que no puedo hacer nada y que el odio que me tengo n ova allegar a nada, solo empeorara la confianza en mí misma, asique a conformarse con lo que tenemos y saber convivir con ello.

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