lunes, 4 de marzo de 2013

La suerte que te apoyen.


“Yo: ¿tú qué crees que debería hacer, papa? ¿Concursar en el m&g o no?

Papa: cariño, yo opino que sí. Son tus ídolos y no deberías tener en cuenta las diferencias de europafm con las de los 40. Sé que tú apoyas a europafm hasta la muerte, pero no se trata de un simple concurso, sino de tus chicos. Aunque sientas que estas traicionando a europafm no deberías verlo así, porque se nota la honradez y madurez que siempre muestra Xavi frente a Tony. Sabes que a los 40 siempre se han usado por interés. Y deberías concursar y aunque se presenten un montón de migas tuyas, ir a por todas, ganar y conocerlos. Porque no se te presentaran más oportunidades así en la vida. El no ya lo tienes, ahora ve a por él sí. Además, si no concursas nunca sabrás si hubieses ganado o no, de la otra forma sabrás que lo has intentado. Tú solo dime donde hay que firmar y yo te apoyare todo lo necesario y mas.

Yo: pero el m&g son para dos y si María también viene… yo no quiero que te quedes fuera.

Papa: *se ríe* no te preocupes, entraríais tu y María, que sois las que los queréis ver. Luego saldrías y me contarías todo con detalles. Cuando digan todos los detalles me mandas una nota de audio con todo lo que hay que hacer y ayudare en lo máximo.”

Y ESTO SEÑORES, ES UN PADRE QUE APOYA AL 100% EN TODO A SU HIJA.

domingo, 3 de marzo de 2013

Los con suerte y los sin suerte


Hacía tiempo que no escribía aquí. No sabía que poner, la verdad. La vida es una constante rutina, tanto para bien o como para mal. Te levantas, desayunas haces cosas, comes haces cosas, cenas, duermes. Nunca tienes tiempo para ti mismo. Solo haces lo que te mandan, creyendo que es más importante que tu propio descanso, por ejemplo, ¿Por qué no nos paramos un momento para decirles a nuestro mejor amigo/a que le queremos? ¿Cuántas veces lo hemos hecho? Pocas. Siempre pensamos que si hacemos algo fuera de la rutina opinaran mal de nosotros, por ejemplo, si le decimos al chico que nos gusta que nos gusta, pensamos que él se apartara de nosotros/as o que nos odiara por haber dicho eso. Por ¿y si él responde con un ‘yo también’? nos sentimos seguros en nuestro campo de ‘voy a seguir a la masa y sonreír intentando aparentar felicidad, pero en el fondo estoy hecha una mierda’. ¿Sabéis? Hay gente que la suerte le acompaña desde que han nacido: siempre con amigos alrededor, exitoso en todo lo que hace, guapo/a, lista/o y buena persona. En cambio hay otras personas, la gran mayoría, que tiene que hacer lo imposible para poder ser la mitad que esas personas con suerte. Yo, por ejemplo, pertenezco al segundo grupo. Lo que más me molesta de la gente del primer grupo que digan ‘no, si yo soy normal. No me lo creo nada, soy una persona normal’ ¿Por qué MIENTES? Si tú perfectamente sabes que esto no es así, no tienes porque mentir para que igual la otra persona se sienta comprendida. Yo conozco mucha gente así. Y lo peor de todo es que nosotros asentimos y decimos ‘oh no, querida, tu eres genial y blah blah’. Cuando alguien te dice algo así ya empieza lo típico de ‘no, tía no, yo soy normal’. Que no coño. Que tienes toda la suerte del mundo y lo sabes. No vayas de víctima. Y si, les envidio. A mí también me hubiese gustado salir con esa suerte. Por eso lo mejor es siempre que esa gente te diga algo así, contestar con un ‘pues no hija mía. Tienes suerte y lo sabes. Y si no mira a tu pasado  y presente y probable perfecto futuro y compáralo con el mío’. Eh, pero que tampoco penséis que las personas del segundo grupo somos una mierda, para nada. Somos gente que a la larga se hace fuerte, y aprende a valorar  más las cosas, a saber ganarse las cosas por uno mismo, saber lo que es el esfuerzo, la superación y la satisfacción de haber conseguido algo por ti mismo. No es que a la larga seamos mejores ni nada ni ahora ellos son mejores que nosotros, simplemente cada uno ha nacido como ha nacido, nadie lo puede remediar. Cada uno somos como somos y deberíamos estar contentos con nuestra forma de ser, pero eso nunca va a pasar, aunque seas una persona increíble, nunca los sabrás. Porque en realidad, nosotros nos miramos al espejo con un desprecio que solo nosotros mismos podemos llegar a entender.