Hacía tiempo que no escribía aquí. No sabía que poner, la
verdad. La vida es una constante rutina, tanto para bien o como para mal. Te levantas,
desayunas haces cosas, comes haces cosas, cenas, duermes. Nunca tienes tiempo
para ti mismo. Solo haces lo que te mandan, creyendo que es más importante que
tu propio descanso, por ejemplo, ¿Por qué no nos paramos un momento para
decirles a nuestro mejor amigo/a que le queremos? ¿Cuántas veces lo hemos
hecho? Pocas. Siempre pensamos que si hacemos algo fuera de la rutina opinaran
mal de nosotros, por ejemplo, si le decimos al chico que nos gusta que nos
gusta, pensamos que él se apartara de nosotros/as o que nos odiara por haber
dicho eso. Por ¿y si él responde con un ‘yo también’? nos sentimos seguros en
nuestro campo de ‘voy a seguir a la masa y sonreír intentando aparentar
felicidad, pero en el fondo estoy hecha una mierda’. ¿Sabéis? Hay gente que la
suerte le acompaña desde que han nacido: siempre con amigos alrededor, exitoso
en todo lo que hace, guapo/a, lista/o y buena persona. En cambio hay otras
personas, la gran mayoría, que tiene que hacer lo imposible para poder ser la
mitad que esas personas con suerte. Yo, por ejemplo, pertenezco al segundo
grupo. Lo que más me molesta de la gente del primer grupo que digan ‘no, si yo
soy normal. No me lo creo nada, soy una persona normal’ ¿Por qué MIENTES? Si tú
perfectamente sabes que esto no es así, no tienes porque mentir para que igual
la otra persona se sienta comprendida. Yo conozco mucha gente así. Y lo peor de
todo es que nosotros asentimos y decimos ‘oh no, querida, tu eres genial y blah
blah’. Cuando alguien te dice algo así ya empieza lo típico de ‘no, tía no, yo
soy normal’. Que no coño. Que tienes toda la suerte del mundo y lo sabes. No vayas
de víctima. Y si, les envidio. A mí también me hubiese gustado salir con esa
suerte. Por eso lo mejor es siempre que esa gente te diga algo así, contestar
con un ‘pues no hija mía. Tienes suerte y lo sabes. Y si no mira a tu pasado y presente y probable perfecto futuro y compáralo
con el mío’. Eh, pero que tampoco penséis que las personas del segundo grupo
somos una mierda, para nada. Somos gente que a la larga se hace fuerte, y
aprende a valorar más las cosas, a saber
ganarse las cosas por uno mismo, saber lo que es el esfuerzo, la superación y
la satisfacción de haber conseguido algo por ti mismo. No es que a la larga
seamos mejores ni nada ni ahora ellos son mejores que nosotros, simplemente
cada uno ha nacido como ha nacido, nadie lo puede remediar. Cada uno somos como
somos y deberíamos estar contentos con nuestra forma de ser, pero eso nunca va
a pasar, aunque seas una persona increíble, nunca los sabrás. Porque en
realidad, nosotros nos miramos al espejo con un desprecio que solo nosotros
mismos podemos llegar a entender.
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