Llegados a este punto me he dado cuenta de una cosa: los
amigos o los que tu creen que son tus amigos, no son lo que parecen. Y es que cuando
mes te lo esperas, te dan una puñalada por detrás haciéndote el mayor daño posible.
Y gente en la que inicialmente te prometías que nunca confiarías, te das cuenta
de que ellos pueden ser los buenos amigos. Visto esto te das cuenta que la confianza
es algo que solo tienes con unas pocas personas, que eso de que cuando eras pequeño
eras amigo de todo e mundo y le contabas todo a todo el mundo ahora te das
cuenta de que en realidad solo tienes un amigos o dos. Porque los verdaderos
amigos los puedes contar con los dedos de la mano y aun así te sobran muchos
dedos. Y amigos que creías que eran para toda la vida te das cuenta de que
cuando acabe el colegio te olvidaras de ellos. Porque en el fondo la verdadera
amistad es aquella que se forja desde bien pequeño y que se va cuidando hasta
que te haces viejo, porque esa amistad tan fuerte que de repente aparece en
estas edades, no suele durar para siempre porque no tiene esa fuerza que tiene
la amistad desde pequeña. Porque amigos, compañeros, conocidos, amigos de
fiesta, tendremos muchos, pero amigos que están cuando nadie lo está, que
aunque tu problema sea una tontería el te ayuda como si fuera el problema más
grave de la historia. Porque los buenos amigos son aquellos que te soportan a
las malas, que antes de que digas ‘tengo un problema’ el ya te está
preguntando, los que notan en seguida cuál es tu estado de ánimo, no son
aquellos que cuando hay una fiesta, o cuando invitas a algo o que solo te
quieren por interés. Gente así te encontraras siempre, porque abundan mucho más
que los buenos amigos. Por eso, es triste darte cuenta de que muchas amistades
las vas a perder y es triste darte cuenta que aquellos a quien considerabas amigos,
no eran más que simples conocidos que se cruzaron en tu camino de la vida.

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